La Casa Azul: Centro Cultural Cubano

La Casa Azul fue creada en 1996 en Fort Worth, Texas, con el espiritu de promover la cultura cubana donde quiera que esta se produzca. Pero su principal mision es dar a conocer a los escritores y artistas cubanos del exilio en interrelacion con el medio en que se desenvuelven. Estamos abiertos a todas las manifestaciones literarias y artisticas del mundo hispano,y norteamericano. Contamos con una galeria de arte cubano y nuestro Linden Lane Magazine. Visitenos en http://www.LaCasaAzul.org

Thursday, May 10, 2012

El poeta Raúl Rivero dedica su crónica de este martes en El Mundo (Madrid) a los 30 años de Linden Lane Magazine

Casa de papel y tinta


El escritor y disidente cubano Heberto Padilla, en Berlín en 1995. / LAYCEN CHUEY
MARTES
Un bosque de tilo
Los escritores y artistas cubanos que andan por el mundo con su país y su cultura en una carpeta invisible que produce falta de aire y alucinaciones, tienen, desde hace 30 años, un sitio itinerante donde pueden encontrar remedios, ilusiones y tierra firme. Se llama Linden Line Magazine y es una revista fundada en Princeton, Nueva Jersey, en 1982, por la escritora Belkis Cuza Malé y su marido, el poeta Heberto Padilla, un hombre tierno y difícil que se dejaba querer.
Cuza Malé (Guantánamo, 1942) poeta, periodista y pintora, había sido arrestada junto a su marido y vivía exiliada desde 1979. Heberto Padilla (Puerta de Golpe, 1930) llevaba sólo dos años fuera de su país. El autor de El justo tiempo humano pasó por la cárcel y por una larga reclusión domiciliara después de protagonizar, en los años 60, un enfrentamiento de resonancia universal con el régimen comunista.
Allí en Princeton, donde tenían que compartir su vocación literaria con las matemáticas para llegar a fin de mes, Belkis y Heberto consiguieron separar unos dineros para sacar adelante el primer número de la publicación. Le habían robado el nombre a la calle de su casa alquilada y convocaron a integrar el staff a un tipo llamado Reinaldo Arenas, huésped de calabozos y escondrijos, enemigo del poder y cómplice de las locas de arete, expulsado en una cáscara de nuez en 1980 y autor de un libro titulado El palacio de las blanquísimas mofetas.
Arenas se fue del cargo de editor a los dos años y permaneció como colaborador hasta que se suicidó en Nueva York, en 1990.
Sin querer sacar a Padilla (que murió en Alabama, en el año 2000) otra vez del juego y ahora de un juego distante y doloroso, se sabe que ha sido y es Belkis Cuza Malé la que sostiene viva la revista, quien la ha llevado entre el desorden de muebles y poemas en unas 10 mudanzas (incluida una a Madrid) y quien sigue pegada a las cuentas, a los correos de los exiliados, a la memoria y al amor para que Linden Line Magazine no deje de salir cada tres meses.
En esta primavera, a la hora en que circula la edición que marca los 30 años de aquel sueño, la autora de La otra mejilla y Los poemas de la mujer de Lot, asegura que con nieve, tormenta, calor o grandes problemas financieros, no ha dejado de publicarse, «Me gusta parodiar a Flaubert y decir una gran verdad: Linden Line Magazine soy yo».
La editora recuerda que entre los escritores del exilio que aparecieron en el primer número estaba Guillermo Cabrera Infante, Enrique Labrador Ruiz, Carlos Franqui, Antonio Benítez Rojo, José Triana y Vicente Echerri.
Desde Cuba, Linden Line Magazine era (y es) presentada por el oficialismo como una fortaleza del enemigo, una línea que no se puede pisar si se tienen los pies en la geografía de la isla. Allá, para muchos intelectuales, se trata de un sitio cálido y eterno en el que se tienen noticias ciertas de los que tuvieron o prefirieron irse y del que se sabe que siempre hay una página en la lejanía. Un espacio para todas las tendencias y todas las ideas que estén comprometidas con la libertad sin importar el estilo, la edad o la densidad de la angustia de las personas.
El número especial por estas tres década reúne a 186 escritores y a 67 pintores que viven en diferentes partes del planeta. En la portada aparece un José Martí conforme y quieto, con una camisa blanca y un paisaje irreal al fondo.zul Centro Cultural Cubano Heberto Padilla

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